Comer como un ritual espiritual ¿Habías pensado elevar tu energía de esta forma?

Para mi comer siempre ha sido un ritual espiritual. Lo digo porque he tenido la fortuna de crecer en una familia que le dio siempre el lugar importante a la comida. Aprendí que un buen proceso de alimentación no solo nutre el cuerpo sino también el alma. Sin embargo, nuestros hábitos actualmente no solo han cambiado en cuanto a la calidad de alimentos, sino también en cuanto a nuestra calidad en la forma en la que comemos.

¿Cuantas de tus 3 o 4 comidas al día realmente disfrutas? ¿Qué tan apurado comes? ¿Qué tan bien esta balanceada tu comida?

La realidad es que comer puede ser un acto de comunión con tu espíritu. Pero desgraciadamente empezamos a dejar de darle importancia a todos los elementos de nuestra alimentación, sobretodo por la prisa o por el estrés.

Seguramente así como has tenido comidas que no hayas disfrutado, hay otras en las que si lo has hecho. ¿No te sientes completamente diferente? ¿No te sientes completo? Eso es por que la alimentación no solo deber llenar el estomago, para que podamos en verdad sentirnos plenos también debe llenar el alma.

Creo que el proceso de alimentarnos es algo a lo que no podemos dejar de darle la importancia debida, según como comemos es como nos sentimos. Tenemos que volver a darle la importancia que necesita, necesitamos darnos el tiempo de comer, de agradecer por nuestros alimentos, de llenar no solo el estomago sino también el alma.

Cuando estamos desconectados de nosotros mismos es cuando comemos alimentos que no solo no nos nutren sino que además los comemos por miedo. Cuando empezamos a darnos amor a través de la comida, nos sentimos renovados.

Por eso es tan importante el concepto de alimentación emocional, pues complementa los nutrientes de nuestra comida, pero también nos ayuda a ser capaces de elegir alimentos saludables y que nos aporten un estado de salud elevado. La oportunidad aprovechada implica vivir en plenitud.

La energía que viene de alimentarnos adecuadamente es algo que deberíamos experimentar todos. Los alimentos llenos de amor nos elevan nuestra energía mientras que los que su impulso viene de alguna emoción baja nos la quitan.

Además, cuando estamos presentes en cuerpo y alma mientras comemos, nos sentimos completamente alimentados.

Comer en definitiva es un acto de amor. Es una comunión con todo nuestro ser.

Namasté.