Como cuando pides pero no recibes…

Como cuando pides pero no recibes…

Es relativamente común que nos quejemos con el universo, le hemos pedido su ayuda y nos damos cuenta que la ayuda no llegó. Esto es algo que muchos hemos experimentado y lo seguiremos haciendo hasta que no hagamos un sutil pero poderoso cambio para que en verdad la ayuda pueda llegar.

Debo decir en primera instancia, que el universo siempre responde afirmativamente, siempre nos dice que si. Aunque también debemos tomar en cuenta que el universo necesita invariablemente que le pidamos ayuda para que nos pueda ayudar. Una vez hecha la petición necesitamos estar en la disposición para que nos ayude.

Necesitamos dejar de cuestionar la sabiduría universal, nosotros debemos pedir por el “que” y dejar al universo decidir cual es el mejor “como” para nosotros. Sucede muy a menudo,  cuestionamos los “comos” y entonces no estamos viendo que la ayuda en efecto esta en camino.

Cada situación tiene su tiempo y su proceso, en el momento que desconfiamos que se nos ha concedido lo que hemos pedido, estamos mandando una señal de cancelación o postergación a nuestra petición. Aunque no necesariamente es así, a mi me gusta imaginarme que el universo se molesta y se pone en pausa cada vez que me meto a su proceso de darme respuesta. Lo hago para dejar de desconfiar y pretender controlar cada acción que tome el universo.

El control y la desconfianza vienen del ego. 

Podemos hacer más poderoso al universo entrando en un estado de permisión. Este no es otra cosa que una confianza muy elevada en como las cosas se van a resolver según lo que pidamos.

Es muy común que las oraciones más respondidas sean esas que en algún momento se hicieron,  y posteriormente se olvidaron. Eso permitió que el universo actuara sin interferencia del ego y respondiera muchas veces mucho mejor de lo que la persona se hubiera imaginado.

Lo normal, es que aveces cuando las cosas se ponen duras, dudemos. Pero es ahí justamente cuando es importante identificarlo y re dirigir nuestros pensamientos y emociones, regresándolos hacia la confianza en los designios del universo.

En lo personal, me sirve muchísimo decirme “confío en el universo”, “se que mis oraciones son siempre respondidas”, “todo saldrá bien”.

En la medida que lo hago, el universo me ayuda.

Namasté.

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