fbpx
Amanecí en la cama con otra mujer.

Amanecí en la cama con otra mujer.

A mi en lo absoluto me da pena decir que amanecí con una mujer distinta a la que debería. Reconozco que no necesariamente es lo que yo quiero, pero no se trata de eso sino de lo que es mejor. Mi hija me necesita mucho más en esos casos que mi esposa. Mi hija tiene miedo de algo y necesita saber que su figura de seguridad está con ella.

Para mí es importante compartir esto, pues no saben cuantas personas llegan a mi con sufrimientos o incluso traumas por que sus papás no les dieron lo que necesitaban en realidad y les dieron lo que ellos consideraban que era mejor. Lo cual no necesariamente está mal, otro día hablaremos de lo sagrado de nuestros padres.

Hoy me refiero a las necesidades espirituales de mi hija, tiene miedo y necesita sentirse segura. Claro, esto no significa hacerla dependiente de mi. Pero cuando cae en crisis y me necesita, ahí estoy. Enseñándole con paciencia que por su propia independencia y bien-estar es mejor que duerma sola, pero haciéndole sentir que si duda estoy ahí dispuesto a cobijarla.

A los padres nos toca ser el puente entre Dios y nuestros hijos. Nuestros hijos estaban buscando su conexión con lo divino y primariamente lo hacen a través nuestro. Es por eso tan importante aprender a darles seguridad y sobretodo hacerlos sentir amados. De nuevo aclarando que eso no significa sobre-proteger o crear dependencias, por el contrario es ayudarles a que encuentren su propia conexión.

Así es el proceso humano, si en verdad queremos conectarnos con nuestros hijos, necesitamos empezar a hacerlos sentir seguros. Que nuestras exigencias y deseos no las sientan como condicionantes a nuestro amor por ellos. Amar con disciplina: mi amor por ti no cambia por tu comportamiento, pero si hay reglas que tienes que cumplir.

Lo que nuestros hijos necesitan es sentirse amados. Pero eso solo lo podemos lograr amándonos a nosotros mismos. Cuando sanamos algo de nuestro interior, también los sanamos en ellos. Cuando nos perdonamos por caer en furia o coraje por que algo salió mal, también les enseñamos a ser humanos y perdonarse.

Hablamos mucho del amor romántico, pero realmente el amor que más llena es el amor hacia los hijos. Y si me apuras, es este amor el que verdaderamente transforma al mundo. Hoy más que nunca necesitamos seres que se sientan amados y que aprendan a perdonar haciéndose una muestra de este amor.

Como padres, tenemos una gran oportunidad de hacerles sentir a nuestros hijos el amor de la vida a través de nosotros; si dejamos a un lado lo que queremos y nos enfocamos en lo que necesitan, lo estaremos haciendo. Aveces será un espacio en tu cama y otras un castigo ejemplar. No hay un receta mágica, pero si sé que la respuesta está en tu corazón.

El amor no es consentir, el amor es hacer sentir amado, ayudar a crecer. A veces será con dulzura y otras veces con más intensidad.

Namasté.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar menú

A %d blogueros les gusta esto: