Mis ideas estaban ahi para volverse realidad.

Uno de mis más grandes dones es el de ser muy creativo y tener un sin número de ideas, para ser más claros, ideas inspiradoras. Hasta ahí todo suena muy bonito, pero, si me preguntas cuantas de las cosas que me vienen a la mente realmente llevo a cabo, la respuesta no es tan maravillosa como yo quisiera.

Lo que he descubierto es que justamente ahí esta mi gran reto personal, aprender a tener más acción, lo cual invariablemente implica enfrentar mis miedos.

Trabajando en esto he aprendiendo a poner prioridades, si le hiciera caso a todas las cosas que vienen a mi mente o que me llaman la atención, me volvería loco. He aprendido a priorizar.

He aprendido también, que algo que realmente me impide llevar a cabo todas las ideas que surgen de mi interior son los bloqueos. Estos vienen para que tenga una buena dosis de lecciones espirituales. Es decir, son los mejores maestros en mi vida diaria. Lo más difícil ha sido reconocer que hay un trabajo ahí para mi.

Tuvo que pasar cierto tiempo hasta que entendí, que la razón por la que mis ideas estaban ahí era para volverlas realidad. La verdad es que hasta se disfruta dejarlas a un nivel de fantasía, pero la plenitud y la realización personal vienen de llevarlas acabo.

Nümen es el vivo ejemplo de ello. La idea vino una y otra vez, y junto con ella, dudas, miedos y una lista de por que no lo debería hacerlo. Mi corazón fue el que me guió, me dijo que siguiera adelante y a diferencia del pasado, esta vez le hice caso a mi intuición. Quizás no pueda decir que este siendo cómodo, pero es muy satisfactorio y estoy creciendo enormemente.

Así como yo tengo un don, he visto que todos junto con nuestros dones tenemos esos retos que, nos hacen no solo que podamos salir a la luz, sino que los valoremos. En mi caso, mi creatividad la valoro cada vez más y le dedico tiempo. He visto además como mi sentido de vida aumenta.

Esto me ha llevado a seguir haciendo lo necesario para que mis talentos surjan y fluyan y he visto como la vida me lo ha pagado con bendiciones de todas índoles.  No se a donde me lleve esta aventura, pero hasta donde he llegado ahora ha valido la pena, lo que me hace saber con certeza que estoy en el camino correcto.

Namasté.