Practiqué la confianza y todo se alineo maravillosamente.

Estos dos últimos días, estuve de viaje. Y de forma increíble me han sucedido una serie de pequeños pero muy poderosos milagros. Lo importante aquí, es entender desde donde se deriva la suerte o mejor dicho, ¿por que la atraemos?. Es importante  entender que nuestro estado interior es el que en realidad crea la realidad exterior, o dicho de otra manera: “la suerte”.

Este viaje tenía un objetivo, ir a un curso al cual por cierto no estaba muy seguro de ir pues era en CDMX y acababa de pasar el temblor, no es que tuviera miedo, sino que dudaba si seria prudente. De alguna forma el objetivo del viaje cambio y surgió la oportunidad de que este viaje pudiera servir para llevar peluches recolectados para los niños que debido a los sucesos se quedaron sin casa y están en los albergues.

La recolecta de peluches fue un absoluto éxito, a tal punto que no tenía ni idea de como llevar tres cajas bastante grandes y una maleta enorme llenas de estos. Anteriormente, cuando decidí apoyar esta causa, el primero milagro ocurrió, conseguí un vuelo muy económico en una aerolínea que normalmente tiende a ser la más cara, ahorrándome unos dos o tres mil pesos. Así que, sin pensarlo y antes de tiempo este ahorro resolvió con dinero extra lo necesario para llevar los peluches. Por si fuera poco cuando hice mi check in, decidí pagar por mejorar mi asiento, y ¿que crees? ¡No me lo cobró el sistema!

Tenia también que resolver el tema del envío, así que empezamos a averiguar y el enviar tres cajas resultaba carísimo. Pensé llevarlos conmigo, pero eso era justo lo más caro. La opción fue paquetería, la cual debería costar unos 3 mil pesos, justo lo que me ahorré de avión. Para mi sorpresa la gente de la empresa me dio más del 60% de descuento, manifestando lo que tome como otro milagro.

Ya en cdmx no tenía idea de como llevar los peluches desde la terminal, no sabía como resolver la forma de transporte pues lo ideal era una pick up, pero no la conseguí. De hecho se suponía que los paquetes llegaban conmigo, pero eso no sucedió. Me fui al hotel a descansar y usar un receso de mi curso para ir por ellos y aunque parecería un problema, esto en realidad era otro milagro gestándose.

Al día siguiente fui al aeropuerto y en el camino platicando con Josue, el Uber que me llevo a recoger las cajas, me ofreció acomodar las cosas en su auto para así no pagar por una camioneta que cobraría el doble o el triple. En verdad esto me resolvió el problema, incluso me dijo que iba a pedirle a Uber que me descontaran parte del costo del viaje por ser una labor caritativa.

En resumen todo se resolvió mejor de lo que pensé. No solo en costo sino en logística.

Para cerrar con broche de oro este maravilloso viaje lleno de milagros y experiencias, logré que de vuelta me ascendieran a primera clase prácticamente sin costo, todo estaba alineando.

Pero bueno, después de tanto rollo ¿Qué fue lo que sucedió? En primera instancia podríamos pensar que fue por que estaba haciendo algo bueno, y si, pero en realidad fue un pequeño factor que ayudó pero no fue el determinante. Hacer cosas buenas por los demás no nos garantiza que las cosas vayan a fluir maravillosamente.

Lo que si lo garantiza es una simple y poderosa cosa: la confianza. Me fui sin dudarlo. Aunque tenía que resolver muchas cosas, en ningún momento dudé de que pudiera resolver las cosas, en ningún momento me aferré a algún resultado. Es decir, practique la confianza y todo se alineo maravillosamente.

El poder de que las cosas ocurran en nuestra vida está en nuestro interior. Nuestra actitud hacia cada experiencia en nuestra vida es lo que en realidad determina el resultado. Enfocarnos en confiar en que todo se resuelve y que somos capaces, es lo que tiene un poder enorme sobre nuestras circunstancias.

Como dice mi amada Louise Hay, “Lo interior crea lo exterior, siempre”. Confía sin apegos en el resultado y en tu sabiduría interior y verás milagros a tu alrededor.

Namasté.