Esta emoción estuvo a punto de costar que perdiera mi matrimonio.

El día de hoy 10 de noviembre cumplo 10 años de estar casado. Me encantaría decir que ha sido una historia cuento de hadas, pero la realidad es muy distinta. Han sido 10 años de caerse y levantarse, casi siempre mucho más fuertes que las veces anteriores. Puedo decir que hoy mi matrimonio esta en su mejor punto, y sin embargo ha estado mas cerca que nunca de terminarse.

Primero por que yo suelo ser muy fantasioso. Y no me mal interpretes, no hablo de fantasias sexuales, sino de que siempre he sido bastante indeciso en mis decisiones. Siempre estoy evaluando si tomé la mejor decisión de algo o pudieron haber mejores posibilidades. Como se podría esperar, en lugar de enfocarme en estar en el lugar donde tenía que estar, muchas veces me la pasaba evaluando si en verdad era lo que yo fantaseaba.

Se trataba francamente de que no estaba viviendo en el presente, por que de ser así me hubiera dado cuenta claramente que estaba en una gran relación, me hubiera enfocado en lo que si he tenido y no en lo que hace falta y que quizás, siempre faltará. Habría valorado todo lo que hemos construido juntos y la maravillosa hija que es el mejor fruto de nuestra relación.

IMG_5768.jpg

El más grande aprendizaje que puedo yo llevarme en estos 10 años, es que cuando te enfocas en las carencias, es el camino seguro al sufrimiento. Ninguna persona es completamente perfecta. Por el contrario, todos tenemos carencias y errores. Solo cuando nos atrevemos a verlos y aceptarlos es cuando somos capaces de fluir con nuestras parejas.

Lo peor de esto, es que no era esto lo que más estaba impidiendo que mi matrimonio funcionara. Sino en realidad una emoción que había estado incubada desde la infancia de un servidor.

Vengo de un matrimonio que se disolvió. Mi razonamiento infantil era que cuando una familia se separaba yo terminaba fuertemente lastimado, como pasó cuando yo tenía unos 8 años y estaba en tercero de primaria. El divorcio de mis papás fue algo que me costó muchas lagrimas y sufrimiento, todo por que no supe aceptar este dolor a tiempo.

Así que, sin darme cuenta, cargue una semilla de dolor emocional. Esta semilla que me generaba mucho miedo, me decía que no debería comprometerme para evitar salir lastimado como ya me había pasado. Esto hacía que no me entregara en mi relación, me hacía dudar enormemente de los compromisos a largo plazo, por que tenía en mi ese profundo temor de quedar desgastado si la familia se rompía.

¡Que paradójico! Una parte de mi siempre ha deseado estar con la pareja de sus sueños (donde estaban mis fantasías irreales) pero otra parte de mi estaba resistiéndose a construir con su pareja esa relación que siempre había soñado.

Habiendo descubierto esto, me pude reenfocar en mi relación actual. Soy feliz, quiero estar con Karla y mi hija, solo necesito confiar y permitir que las cosas pasen. Necesito dejar a un lado el miedo al compromiso, y permitir entregar mi desconfianza al orden divino. Todo siempre sale bien para quien confía, mientras que el tener miedo solo hace que estemos orando para que ocurra justo eso a lo que le tenemos miedo.

Hoy no celebro los años, sino más bien el poder haberme dado cuenta que la mejor relación de todas no es la que esta en mis fantasias, sino la que esta en mi realidad.

Namaste.