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¡Santa sí existe!

¡Santa sí existe!

Por muchos años ha existido un debate incesante entre los creyentes de Santa Claus y lo que no creen en su existencia. De hecho hay hasta estudios científicos que calculan la velocidad que tendría que tener él para poder repartir los regalos en el tiempo necesario y hablan de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo, lo cual lo hace una labor imposible para la física. Pero aún así Santa existe, déjame explicarte.

Para que alguien existe solo basta en creer en él, pero cuando hay una creencia colectiva es cuando el ser se vuelve una verdadera realidad, y este es el caso de nuestro amado Santa Claus. El representa la bondad,  la inocencia pero sobretodo la fe. Así que cuando nosotros practicamos esto estamos creyendo en él.

Hace unos días mi hija me preguntó por que habían niños que no recibían regalos de santa, después de unas respiraciones profundas la respuesta me llegó con una maravillosa claridad: ¡Por que no creen!. Santa llega únicamente donde se cree en él.

Si habrán personas de poca fe que me digan que hay niños que creen en el y aún así se quedan con las manos vacías. Pero puedo asegurar que son unos a los que sus padres sin buscarlos les enseñaron la duda o el poco merecimiento. Créelo, cuando alguien tiene fe, la respuesta siempre aparece.

Santa es alguien que se vale de muchos ayudantes para transmitir este espíritu de bondad, inocencia y fe.

¿Cómo podemos ayudar a Santa? Quizás sería la respuesta más importante. La forma de ayudarlo es justamente conectándonos con esto, promoviendo la creencia de que existe y se presenta cuando hay las practicas de estas virtudes. Ahí es cuando más podemos ayudar a Santa.

Pero lo que a él más le gusta contribuir, es ayudar a que la fe resurja en quienes la han perdido por alguna razón. Ahí es donde santa ríe con su característica risa y una mirada de ternura se manifiesta en sus ojos. Cuando el o a través de otra persona alguien más vuelve a tener fe en que los milagros pueden ocurrir.

Una de las cosas que Santa Claus enseña es que la pobreza no es más que la carencia de fe. Por que no importan cuanto tengamos, sino tenemos esperanza nada vale la pena. De hecho podemos tener poco pero cuando la fe esta presente es cuando en verdad entendemos que cuando tenemos nuestra alegría lo tenemos todo.

Santa es un gran ser, que puede estar presente en nuestras vidas. No necesitas más que creer en su espíritu para que puedas ver como los milagros de la fe y la esperanza se manifiestan en ti.

De hecho piensa en Santa por unos momentos, cierra los ojos, después de respirar profundo y decir varias veces su nombre, observa que pasa. ¿Sonríes? ¿Escuchas su risa? ¿Ves su cara? ¿Sientes su mirada? Lo que sea que venga, te aseguro que será una sensación que te llenará de gozo el corazón.

Esa es la prueba más profunda de que Santa Claus existe.

Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Muchas muchas gracias Dano te mando un gran abrazó de todo corazón.

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