Por eso nunca arreglas el clóset. (Ni logras algunos de tus propósitos)

Te pasa que hay muchas cosas que quieres hacer, pero pasa el tiempo y estas ¿no se terminan?. Ahora que empieza un nuevo año solemos hacer una serie de propósitos que desgraciadamente terminan en el olvido. ¿La causa? Es exactamente la misma del clóset o el cajón que nunca se arregla, de esos propósitos que con muchas ganas ponemos todos los años pero que se quedan como un deseo.

Incluso suele pasarnos que quedamos en vernos con amigos que queremos y esa reunión simplemente nunca se lleva a cabo. Solo por un simple y sencillo hecho, no lo agendamos. Mientras sigas diciendo “voy a arreglar el clóset” sin ponerle fecha y hora, esto en realidad no va a pasar nunca.

Con los propósitos de año nuevo suele pasar algo similar, y aunque estos si normalmente los intentamos, terminamos renunciando a ellos a lo largo del camino. Aveces por que perdemos el ánimo y otras veces por que la misma falta de organización hace que dejemos de poder cumplir esos propósitos.

Aunque en el fondo no me guste decirlo, hay que reconocer que el poder de la disciplina es el de permitirnos lograr lo que queramos. Para lo cual necesitamos tener un objetivo claro y un orden bien determinado.

Si no tenemos claros los objetivos y no les ponemos un grado de prioridad, muy fácilmente nos distraemos y terminamos tirando la toalla incluso en las cosas que nosotros en verdad queríamos, resultando nosotros mismos los más afectamos. Todo lo que siempre queríamos, son cosas que teníamos todo para tenerlo pero no supimos como llegar a ese deseo. Eso es muy común que nos pase a todos los seres humanos.

Sumado a esto, tendemos a ver muy lejos las metas y eso nos hace renunciar. Pero para terminar un maratón, la única forma real es la de ir paso a paso, una meta tras otra, hasta que eventualmente llegar a la meta sea una consecuencia de cada pequeño esfuerzo.

Nuestro gran problema como seres humanos es que tendemos a enfocarnos en los resultados en lugar de los procesos. Cuando son los procesos los que en realidad nos traen lo que estamos buscando. Esto es vital de entender, pues solo cuando nos enfocamos en cada paso del camino es como eventualmente conseguimos que el resultado se de.

Es mucho más satisfactorio y menos frustrante, el hecho de enfocarse en el proceso más allá del objetivo.

Dicho todo esto, lo que quiero proponerte es una pequeña pero poderosa acción para lograr cualquier meta. Todos los días define en una nota en tu celular o de otra forma que lleves a todos lados, las cosas que tienes que hacer y ponles su prioridad. Veras que esto te ayudará a tener un sentido de logro así como también un enfoque de orden.

Esta simple acción de enfocarse en las cosas que tienes que hacer día con día, te van llevando a que consigas el objetivo.

Mi lista es algo así:

  1. Hacer ejercicio.
  2. Meditar.
  3. Pasar tiempo con mi familia.
  4. Asunto de trabajo 1.
  5. Asunto de trabajo 2.
  6. Asunto de trabajo 3.
  7. Cosas que surgen en el día.
  8. Mandar un correo.

Haz esta práctica diaria y verás como es mucho más fácil lograr tus grandes objetivos. Solo puedes llegar a la meta dando un paso a la ves.

Namasté.