¿Te sientes menos valioso que otros?

¿Te sientes menos valioso que otros?

¿Te ha pasado que te sientes menos que otros? Esto sucede cuando algo en ti no solo siente, sino que verdaderamente cree ese juicio. ¿Cómo podemos cambiar esta percepción de nosotros mismos? El cambio en mí ocurrió cuando acepté que me sentía inferior y que esto me impedía tener una vida plena.

El sentimiento de inferioridad surgió, hasta donde he investigado por medio de regresiones, meditación y terapia, cuando en mi inocencia infantil creí ciegamente que mi propósito de vida era mantener unidos a mis papás. Cuando ellos se divorciaron, me sentí abrumado: no solo había fracasado en lo que yo entendía como una misión, ahora tenía que vivir en una especie de condena vitalicia que me hacía creer que ningún esfuerzo valía la pena.

Durante años creí que todo lo que realizaba era insuficiente, y este juicio lo repetí tanto que se materializó en diversas insatisfacciones. Lo más triste de esta historia es que me dejé guiar por cuestiones que estaban fuera de mi alcance: yo no podía controlar las decisiones de mis papás, pero creer lo contrario me llevó a interpretar que todo esfuerzo no valdría la pena. Con el tiempo también empecé a atraer situaciones en las que la vida me confirmaba lo que ya estaba creyendo en mi interior. Actuaba como mi juez y verdugo, siempre me sentía condenado, incapaz de lograr lo que me propusiera, insatisfecho como norma. Estas eran mis creencias.

Lo más hermoso de esta vida es que uno puede transformar sus creencias en el momento en el que lo decide y se empeña en hacerlo, este cambio lleva tiempo y cuesta esfuerzo, pero es posible lograrlo. Tras mucho trabajo, terapia y meditación conocí algunos pasos que me ayudaron en este proceso de sanación y que ahora te comparto:

  • Acepta que mereces lo mejor. Aunque al principio puede ser difícil aceptar esta idea, simplemente permítete creerla, más adelante lograrás asimilarla.
  • Descubre tus creencias sobre ti. Indaga qué es lo que te hace sentir inseguro o insatisfecho. Lo anterior lo puedes descubrir en terapia, en una regresión, meditando o pidiéndole a tu guía interior que te dé claridad.
  • Libera esa creencia. Ahora que ya sabes dónde está lo que te está afectando es momento de liberarlo, pues no puedes plantar una semilla donde ya hay una planta. Lo que más me funciona en estos casos es relajarme y decir: “libero, borro, expulso de todo mi ser la creencia de ____________________, ya que eso es falso”.
  • Re-enfócate. Cuando te enfocas en los demás dejas de ver lo que hay en ti. Aun al cancelar ciertas creencias, puedes caer en la trampa de la comparación. Esta nos hace sentirnos menos, pues solemos ver solo lo positivo de los demás y lo comparamos con nuestras sombras. De esta manera, creemos, con total falsedad, que somos inferiores.
  • Respeta y honra tus límites. No somos buenos para todo y, a veces, deseamos cosas que otros tienen gracias a que realizan actividades que a nosotros en realidad no nos interesan. Si no nos damos cuenta de ello, nos sentiremos frustrados.
  • Reconoce tus cualidades todos los días. Aunque al principio no veas tu grandeza, puedes empezar a ver las cosas pequeñas que sí haces bien. Y, créeme, todos realizamos pequeñas cosas maravillosamente bien. Observa cómo te sientes cuando identificas tus logros sin importar su tamaño.
  • Reconoce tus logros. Todos tenemos logros en esta vida y, como te decía en el punto anterior, no importa el tamaño de estos. Evita compararlos porque eso desestima la valía de lo que has logrado. No importa si tu logro fue despertarte temprano o ganar un maratón, logro es logro. Es muy poderoso el hecho de reconocerte todos los días.
  • Recuerda que no es una competencia de logros. Es indispensable aprender a separar el amor que nos merecemos de los logros que pudiéramos tener. Tenemos el derecho de ser amados sin importar nuestras medallas. Solo cuando nos empezamos a aceptar sin compararnos es cuando podemos valorarnos como lo merecemos.

La aceptación de que somos importantes, de que somos igual de valiosos que los demás, que merecemos todo lo bueno de la vida, es la base para poder sentirnos personas seguras y plenas. Este es un proceso de crecimiento personal, es tu derecho y es lo que te mereces. Sé que, al igual que yo, pudieron haber circunstancias en tu vida que te hicieron sentir inferior, pero eso es algo que sin querer aceptaste como verdadero.

La realidad divina es que eres un ser valioso que merece lo mejor y que lo va a recibir en el momento en que lo crea. Eres valioso, tienes derecho a saberlo.

Namasté,

Dano

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. GRACIAS DANO POR TU VALIOSO APORTE PARA MI CRECIMIENTO.
    GRACIAS INFINITAS POR TODO TUS CONSEJOS Y POR SOBRE TODO POR SER Y ESTAR. DESDE MI ALMA SALUDO A TU ALMA. «NAMASTÉ»
    ABRAZO DE LUZ.

    1. 🙏🏻

  2. Gracias Dano por tus valiososo consejos me han servido mucho y me ha hecho valoracion y hacerme entender k yo valga mucho y meresco vivir en paz

    1. Si, es un proceso, pera la vida cambia cuando nos enfocamos en valorarnos. 🙌🏻

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