Mi vida es una mentira

Hace poco estuve en una clase en la que explicaban que una mentira está haciéndose presente cuando pensamientos, sentimientos y realidad vivida no están alineados. En ese momento me di cuenta de algo espantoso: ¡mi vida era una mentira! Hago esta afirmación porque dentro de mí ha prevalecido una “verdad”: no soy lo suficientemente bueno. ¡Sí, todo el tiempo he sentido que no sirvo para nada!

Más que centrarme en cómo, cuándo y por qué esa emoción negativa se incubó en mí, es necesario reconocer que de forma inconsciente algo me hacía creer que mi persona no era suficiente. Por más que quisiera sentirme adecuado, mi vibración me afirmaba que no lo era. Mi luz y mi oscuridad se enfrentaban.  

Sé que somos seres de luz y que pensar lo contrario es vivir una mentira. Sin embargo, la mayoría de nosotros creemos que no merecemos amor ni abundancia, que valemos poco y la vida debe sufrirse. Por esto es necesario recordar que somos luminosos y merecemos todo lo bueno.

“La verdad os hará libres”, afirmó Jesucristo. Es importante que sepamos cuál es nuestra verdad profunda para vivir acorde a ella en todos los planos, incluyendo el emocional, solo así alcanzaremos una plenitud duradera.

Como me ocurrió hace unos días, solemos mentirnos y no cuestionamos si estamos alineados con la esencia de nuestro ser. Yo lo he hecho casi toda mi vida y he reprimido mis emociones, en particular, los enojos y las tristezas. “Soy fuerte”, me he dicho hasta el cansancio cuando debí quebrarme, soltar las lágrimas y permitirme reconocer las heridas que necesitaba sanar.  

Hoy es un gran día, estoy consciente de la mentira en mi vida y recuerdo lo que soy: un hombre valioso y con un gran corazón, al reconocerlo me siento en libertad y alineado a toda la divinidad.

Namasté,

Dano