¿Dios proveerá?

¿Dios proveerá?

Normalmente pensaríamos que la vida nos está tratando mal cuando las cosas no salen como uno quiere. Y de alguna manera se justifica sentirse así: es muy frustrante que los esfuerzos no rindan frutos. Sin embargo, esto no es necesariamente malo, de hecho es una gran oportunidad para ir en la dirección de nuestros sueños. Pero ¿cómo puede ser que los fracasos sean bendiciones? Es similar a cuando nos enfermamos y después del malestar volvemos a un estado de salud pleno.

Atraemos exactamente lo que nuestra vibración dicta, por esto es vital enfocarnos en las cosas que sí queremos y descubrir qué es lo que no deseamos en nuestra vida. En este proceso, cuando nos instalamos en la queja y le damos importancia a las cosas que no son relevantes, nos aferramos al fracaso por contradictorio que parezca: en vez de ahuyentar lo negativo, hacemos todo lo posible por caer porque es lo único en lo que estamos pensando; es muy común que cuando nos estamos quejando una y otra vez, aquello que no nos gusta aparezca con frecuencia en nuestras vidas.

El fracaso no es tan malo como creemos, nos revela lo que deseamos en la vida y nos ayuda a vibrar en concordancia con nuestros deseos. Gabby Bernstein tiene una frase que me encanta: “Lo que atraemos está alineado a lo que creemos”. Lo anterior quiere decir que en alguna parte de nuestro ser hay una vibración de resistencia que nos limita. Cuando las cosas no fluyan, en vez de instalarnos en la queja debemos advertir qué parte de nuestro ser está resistiéndose y por qué.

En este camino es necesario asumir nuestra responsabilidad para tomar control de nuestras vidas. Yo solía sentirme muy frustrado cuando las cosas no salían bien, así que renuncié a todo y me convertí en víctima de las circunstancias. Cuando asumí mis responsabilidades, pude observar con claridad lo que me tocaba hacer. Aprendí entonces a ser paciente en el proceso y conmigo mismo, una tarea ardua pues tiendo a ser perfeccionista.

Identifica las circunstancias adversas como una oportunidad de aprendizaje en vez de un problema. Aceptemos que, cuando pedimos, el universo dispone, y el universo siempre nos dice que sí, solo hay que estar listos y poner el corazón en nuestros deseos.

Namasté,

Dano

 

 

Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Excelente!!! Grandiosa la ayuda que Namaste propicia en mi vida… gracias….

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