Ocho pasos para superar los comentarios de ese/a tío/a odioso/a

Todos tuvimos o tenemos en nuestra vida a ese tío, tía, familiar, amistad o compañero/a que nos hace comentarios desagradables. Sin importar quién sea, lo relevante es que sus palabras hirientes nos afectan: «eras más simpático de chico», «nunca vas a ser exitoso», «hay mejores que tú», «no debes ser como eres», «no deberían consentirte tanto tus padres», «no mereces lo que tienes» son algunas de las cosas que en particular una «tía» odiosa me dijo a lo largo de mi vida. Recuerdo que sus palabras me hacían sentir una piedra en el estómago y una sensación espantosa en todo el cuerpo. Contrario a lo que se cree, la gente que nos produce incomodidad es parte de nuestro aprendizaje y debemos verla como lo que es: una lección y una oportunidad para ser amorosos. Hay que aceptarlo, siempre habrá alguien que nos haga observaciones molestas y es importante saber cómo lidiar con sus palabras ofensivas: debemos aprender a reaccionar.

Nunca, nunca, nunca nos conviene guardar  emociones negativas porque nos envenenan por dentro, es importante aprender esta lección y aplicar la técnica de «flojito y cooperando». En caso de enfrentar comentarios hirientes, aprovechemos el reto espiritual que se nos presenta. Quizá puedas ayudarte de los pasos que sigo para sobrevivir a la persona «odiosa» que a veces ronda en mi vida:

1. No te lo tomes personal. Aunque los comentarios hirientes estén en apariencia dirigidos hacia a ti, en realidad no eres el blanco. Las personas tienden a ser agresivas cuando algo en su interior está herido. Además ten en cuenta que en el plano espiritual nada te puede afectar, tenlo muy en cuenta.

2. Espejito, espejito. Lo que esa persona te está diciendo en realidad se lo está diciendo a sí misma. Entender esto ayuda a no obsesionarse con los comentarios negativos. Recuerdo que de chico cuando entre niños alguien lanzaba un comentario de ataque uno se protegía diciendo “espejito, espejito, lo que me dices a mí te lo dices a ti”. Esto es algo que funciona de maravilla también en adultos.

3. Ten compasión. Es muy bueno aprender a entender, eso es lo que nos hace amorosos y tolerantes con las personas. Lo anterior no significa aceptar lo que nos hace daño; ser compasivo es reconocer que debe haber una razón poderosa para que las personas actúen como lo hacen. Intentar comprender sus razones nos ayuda a perdonar, nos permite colocarnos por encima de la situación y no cargar con rencores.

4. Fluye. Acepta las cosas como son. Las personas que a veces nos hacen comentarios hirientes son parte de la vida, si nos resistimos a ellas, terminamos sufriendo. La aceptación nos abre la puerta para el entendimiento del aprendizaje espiritual. Lo que aceptamos, fluye con mayor facilidad.

5. Establece limites. Quizás aquí está el mayor reto de todos porque requiere que conozcamos nuestros límites y respetarlos. Cualquier persona que logra tener una vida plena pone límites a los otros, se procura respeto y se cuida.

6. Corta lazos. El ego de los seres humanos, en particular el de las personas negativas, busca dónde engancharse: cuando alguien nos afecta nos está atando. Si estás en ese punto, puedes usar la meditación de corte de lazos con Arcángel Miguel o, simplemente, cerrar los ojos, sentir el lazo y cortarlo simbólicamente con tus manos.

7. Pídele a tus Ángeles ayuda. Recuerda que los Ángeles están en nuestra vida para ayudarnos, así que no dudes en pedirles que te asistan con esas situaciones. Cuando integras a la divinidad en cualquier reto espiritual, las cosas fluyen de manera luminosa.

8. Elige el amor. Las personas negativas están diciendo con su agresividad que necesitan amor, por desgracia no saben cómo pedirlo de forma adecuada. Cuando preferimos el amor en lugar del odio, cambiamos el patrón de comportamiento de nosotros mismos y de las otras personas. Las respuestas de los otros no serán las mismas si respondemos amorosamente.

Espero que estos pasos te ayuden a tener una vida más plena y a convertir las situaciones retadoras en crecimiento. Nuestra capacidad de amar hace que la magia sea posible.

Namasté,

Dano