Las respuestas llegan en los momentos precisos

Últimamente he tenido la fortuna de levantarme con un plan para el día porque las respuestas que estoy buscando aparecen durante mis sueños. Me gustaría advertir que esta claridad es reciente, antes no hacía caso de los mensajes que me enviaban al dormir. Por lo anterior, me gustaría compartirles cómo fue que cobré conciencia de la información valiosa que me transmitían durante el descanso nocturno.

1. Observar. En el pasado, si algo interrumpía mi sueño entre las 3 y las 5 de la mañana, las horas en las que estamos más relajados, no prestaba atención. Si despiertas de forma repentina, concéntrate y verás que una respuesta llega a través de tu intuición, la cual es una especie de «GPS interior» del que Dios nos proveyó para que alcancemos nuestro destino.

2. Pedir. Si bien la información que necesitamos siempre llega, tendemos a estar más atentos  cuando las peticiones se realizan mediante una oración. Antes de dormir, pídele a Dios y a los Ángeles que te muestren claramente las respuestas: sé atento, los mensajes no siempre se captan al despertar sino a lo largo del día, quizá porque es necesario un tiempo para asimilarlos. La comunicación intuitiva es repetitiva y paciente así que relájate, «flojito y cooperando», la información que pides llegará.

3. Tomar nota. Aunque el mensaje va a llegar cuantas veces sea necesario, en ocasiones me angustia la idea de que no recordaré la información que requiero. Para librarme de esta preocupación, siempre duermo cerca de un cuaderno en el cual anoto los pendientes, las ideas, los recordatorios. Para saber si los apuntes realizados durante la noche son relevantes, dejo que mi intuición me guíe: si le encuentro algo de sentido, si «me vibra», si algo me comunica, le presto atención al mensaje.

4. Confiar. La principal razón por la que dejamos de apoyarnos en nuestra intuición es porque permitimos que el miedo interfiriera. Como ya he mencionado, la comunicación intuitiva es natural y constante, la información se repetirá hasta que la entendamos. A pesar de esto, ocurre con frecuencia que desacreditamos lo que intuimos: pensamos que una idea es una locura; le restamos fuerza a nuestro potencial cuando nos decimos que no sabremos hacer lo que se requiere para conseguir un objetivo deseado.

Si te sientes inseguro/a, es momento de recuperar la confianza, aclara qué te transmite la intuición, valídala, atiéndela: verás que ante una decisión o un reto, tu intuición despierta te asistirá. Lo más importante es recordar que la sabiduría infinita nos guía siempre, aunque en ocasiones por nuestra naturaleza humana nos preocupemos antes de tiempo. Es vital aprender a vivir en el presente, enfocarnos en un paso a la vez. No preguntes por qué, pero los caminos se nos abren poco a poco, si queremos correr, nos tropezaremos porque esa vía aún no está abierta.

Las respuestas llegan en los momentos precisos. Honra la conexión con tu intuición, especialmente si esta ocurre en la madrugada: ese es el momento sagrado en el que la vida nos recuerda nuestra unión profunda con lo divino.

Namasté,

Dano