El karma en los negocios

El karma puede tener muchas definiciones. Sin embargo, aquí lo entenderemos como la ley de causa y efecto, como la idea de que a cada acción le corresponde una reacción. Y por supuesto, en los negocios, como en otros ámbitos de la vida, el karma interviene.

¿Por qué afirmo lo anterior? Para empezar, recordemos que todo está conectado aunque no encontremos a primera vista una relación directa, y cuando una parte del todo es afectada, otros aspectos y componentes cambian, se transforman o mueven.

Además es importante pensar a largo plazo. Hoy está probado que las empresas que desarrollan relaciones positivas con sus clientes y su entorno son las que se mantienen. Por lo anterior, considero que, además de la asistencia social, las empresas deben ser conscientes del medio ambiente, de dar un trato justo a sus empleados, pagar impuestos, cumplir la ley en general y desarrollar relaciones beneficiosas para otros.

Hay estudios que demuestran que obrar de forma ética es sustentable, y esto implica algo más que, por ejemplo, donar recursos para combatir la pobreza, acción que sin bien es positiva está lejos de solucionar un problema estructural. Asimismo, cuando las empresas permiten que ocurran transacciones ilegales o tratos injustos, las consecuencias pueden ser fatales. Los intereses particulares tampoco deben flexibilizar nuestro juicio.

Cuando las cosas se hacen bien, se toman decisiones con base en el bienestar general,  y así uno no solo puede dormir tranquilo, sino también generar resultados positivos desde el punto de vista empresarial.

Hay que procurar un objetivo importante en la alta dirección: generar dinero de manera adecuada y sustentable. Por esto creo que es relevante cobrar consciencia de que formamos parte de en un todo, regido por el Karma o la ley de causa y efecto.

Namasté,

Dano