La importancia del amor propio

La falta de amor a uno mismo se manifiesta en todo lo que hacemos: podemos ser bellos o crear cosas magníficas, pero si no somos capaces de amarnos, estaremos despreciando cada reflejo de nuestro ser. Además, para ensombrecer más el asunto, si no nos amamos, viviremos con una felicidad limitada.

Una de las cosas más maravillosas que he experimentado es la creación de un restaurante vegano, el cual fundé cuando escuché mi intuición. Sin embargo, poca gente sabe que critiqué este proyecto durante largo tiempo, pues consideraba que no era perfecto como pensaba que debía serlo. Pronto, esta visión obscura me hizo concentrar mi atención en las cosas que no salían bien, en vez de valorar hechos increíbles alrededor del proyecto.

Tras un análisis profundo, me di cuenta de que mi actitud crítica hacia el restaurante era un reflejo de mi falta de amor propio: yo no me sentía perfecto y nada creado por mí podía serlo. Así procedía mi análisis y esto me cegaba. Cuando me percaté de esta realidad comencé a amarme un poco más cada día.

Pequeños cambios diarios me llevaron a realizar actividades que antes no me permitía, como publicar mis escritos. Si bien algunas personas me señalaron errores y cosas a corregir en mis textos, en vez de sentirme inseguro les comunicaba una gran verdad: “es lo mejor que puedo hacer ahora y para mí eso es perfecto”.

Así dejé de ser mi mayor crítico y comencé a enfocarme en valorar cada uno de mis esfuerzos diarios por ser feliz y hacer las cosas de la mejor manera posible. Esta nueva perspectiva me hizo amar cada cosa que realizo sin importar si a la gente le gusta o no lo que hago.

Desde entonces amo el proceso sin importar el resultado, porque sé que cada uno de mis movimientos, tareas y acciones fueron guiados por el esfuerzo. Hoy estoy consciente de que cosechamos las intenciones que sembramos.

Namasté,

Dano