¿Qué Ángel te acompaña?

Con frecuencia, las personas me preguntan sobre la identidad de su Ángel de la guarda. Algunos dicen estar seguros de que un Arcángel los acompaña; otros piensan que un familiar los guía. Antes de ahondar en las preguntas anteriores, es importante decir que todos tenemos al menos dos Ángeles guardianes desde el día que nacimos, ellos son compañeros fieles que están ahí para asistirnos en el cumplimiento de nuestro propósito de vida y para transmitirnos el amor del universo.

Los nombres de estos Ángeles puede variar, algunos terminan con el sonido «el», como Ezequiel, otros poseen nombres como «Alegría» o «Brisa» (para saber más sobre la personalidad de nuestros ángeles guardianes, se puede acceder al siguiente enlace: https://soydanogonzalez.com/2019/03/13/como-saber-el-nombre-de-tu-angel/).

Según me han comunicado los Ángeles, los Arcángeles no son guardianes particulares porque su función es ser custodios, protectores del universo en general. Esto no significa que los Arcángeles no nos acompañen, al contrario, la gente siente su presencia pues siempre están a nuestro lado por ser multidimensionales.

Los Arcángeles son como esos padrinos que nos guían en nuestra misión de vida y nos cuidan junto con nuestros Ángeles. Lo anterior significa que si, por ejemplo, necesito comunicar algo, Arcángel Gabriel estará presente; si soy un sanador, Arcángel Rafael me cobija; si protejo a los animales, Arcángel Ariel es mi sostén. En caso de estar de luto por familiares fallecidos, Arcángel Azarel nos ayuda en el proceso.

Así que si bien hay seres de luz fijos en la vida, habrá otros que aparecerán cuando se les necesite o pida ayuda como los Arcángeles. La posibilidad de recibir protección de santos, deidades hindúes, maestros ascendidos como Jesús, María, Buda o incluso nuestros ancestros es una realidad si tenemos fe. En mi caso, mi abuelita Gilda, de quien aprendí que mediante la comida se transmite el amor, siempre me acompaña.

El universo es maravilloso e ilimitado. No solo tenemos un Ángel que nos cobija, sino un equipo de seres de luz que está a nuestro lado mostrándonos de diversas formas su presencia. El amor nos une y permite la comunicación angelical y divina.

Namasté,

Dano