Tu Ángel de la guarda te habla todo el tiempo

Todos tenemos un amoroso Ángel de la guarda que nos acompaña y nos guía hacia nuestro mas alto bien. Hace unos días descubrí que tanto necesitamos los seres humanos aprender a escucharlos, por qué justamente si lo hiciéramos, seríamos capaces de vivir plenos y felices en nuestras vidas. Pero desgraciadamente no es así. 

Desde que soy pequeño, recuerdo que siempre fui muy empático con las personas, incluso con las que me lastimaban. Recuerdo que cuando estaba en la primaria, yo siempre era de los primeros en llegar, ya que mi mamá era maestra y necesitaba llegar temprano a dar clases, así que me llevaba cuando no terminaba de salir el sol. Hubo un año en particular en el que había un niño de nombre Federico, que siempre llegaba tan temprano como yo, a veces podía llegar uno o dos compañeros más. 

Este niño media unos 20 centímetros más que todos los demás. Y lo primero que hacia cuándo nos veía, era agarrarnos y aventarnos violentamente hacia los mesabancos del salón de clases. Y aunque me dolía, me sentía mucho más afectado por ver el sufrimiento que Federico cargaba en su interior. Se llenaba de ira, por qué sus padres no le hacían caso y buscaba que los demás se la pagarán. Incluso la violencia, era un grito desesperado por llamar la atención de sus padres. Su Ángel de la guarda le hablaba para decirle que nosotros no teníamos la culpa, pero su enojo le impedía escucharlo. Su Ángel lloraba en silencio al ver nuestro miedo, sobretodo por qué aunque le decía a Federico que no nos lastimara, este no le hacía caso,  aún cuando le señalaba que no iba a sentir paz con esas acciones. Creo que por eso su Ángel me mostraba él tormento de su vida, para que yo sintiera cierto grado de consuelo. 

Al sentir todo esto, no me quedaba otra que ser empático y entender. Tenía que soportar estas circunstancias, hasta que supe cómo lograr poner un alto a esa violencia, pero esa es otra historia. 

Desde esa ocasión, empecé a notar como las personas sufrían por que no le hacían caso a lo que su Ángel les decía, y no era por que no estuvieran recibiendo con claridad lo que este les decía, sino en realidad por qué habían dejado de creer en él. Esta es la historia de la mayoría de los adultos. 

De hecho, usualmente percibo cómo el Ángel de la guarda de las personas les habla una y otra vez buscando que corrijan el rumbo, pero es como si estas personas no fueran capaces de darse cuenta de lo que les dicen. Esto es por qué sistemáticamente han elegido descartar lo que viene de su intuición. 

Subconscientemente solemos etiquetar lo que viene de nuestros Ángeles como “tonterías sin importancia”, y así es como dejamos de escuchar. 

Nuestros Ángeles nos ven desde arriba y saben qué es lo mejor para nosotros, pero desgraciadamente solemos confundirnos y pensar que lo que nos dicen no nos traerá ningún beneficio o simplemente no lo vemos factible. Así que dejamos que nuestro ego nos dirija y solemos pagar los platos rotos en nuestras experiencias de vida. 

Muchas personas afirman que les encantaría hablar con su Ángel de la guarda, sin darse cuenta que este les habla todo el tiempo. Pero en su queja de no hacerlo no se detienen a escuchar. Esto es muy triste, pero totalmente cierto. En el momento en el que las personas comienzan a hacer silencio son capaces de percibir a su Ángel como cuando eran niños. 

Esto es algo que todos podemos hacer, por qué solo es cuestión de volverle a prestar atención a la guía de luz que recibimos y que pacientemente esta ahí una y otra vez para nosotros. Si tan solo nos diéramos el espacio para darle importancia a esa guía que recibimos en verdad nuestra vida sería mucho más plena.

Y es que lo único que en realidad necesitamos, es empezar a recobrar nuestra atención hacia nuestra voz interior, y tenernos paciencia. Incluso yo, habiendo trabajo mis capacidades psíquicas, aveces no presto atención y termino lamentándolo. Pero esa es la sal de ser humano y lo que nos trae aprendizajes. 

Una forma muy fácil de demostrarte que tu Ángel siempre te esta guiando, es cuando sabías que debiste o no debiste hacer algo, y luego te terminaste lamentando. Ese “algo” vino nada más ni nada menos que de tu Ángel de la guarda. Si empiezas a dar como buenas esas señales, veras como te alineas a la buena fortuna. 

Así que en nombre de tu Ángel, te quiero pedir un favor, date el espacio de prestar atención, baja el ritmo de vez en cuando y atrévete a seguir su guía maravillosa, y verás como se torna tu vida milagrosa. 

Y es que en verdad, lo que él quiere es que tengas una vida llena de gozo, así que vale la pena seguir su guía y apoyo. 

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