Creí que algo malo iba a pasar.

Siempre he sido una persona que se considera talentosa, al grado de creer que yo puedo hacer todas las cosas solo. En el fondo siempre he creído que pedir ayuda es símbolo de no ser lo suficientemente bueno o de fracaso. Pero hay momentos en mi vida en los que en definitiva no he podido y he sentido que todo mi mundo se viene abajo.

Hace poco tuve un inconveniente financiero. Siempre he sido una persona organizada e independiente, pero hay cosas que pasan y nos sacuden, eso justo me pasó. Así que no me quedo de otra que reconocer que necesitaba ayuda. La cual no quería pedir para no mostrar mi equivocación, para que nadie viera que fracasé y mucho menos que vieran mi «debilidad». Mostrarme vulnerable me atemorizaba como si estuviera en peligro de muerte.

Pero mientras más ocultaba la situación menos la aceptaba y por ende, está situación fue creciendo y creciendo, hasta que me hizo no poder más y rendirme de querer hacer las cosas yo solo. Solo hasta ese momento me di cuenta que todos esos adjetivos (equivocado, fracaso, débil) no eran más que asuntos de mi ego, y que me estaban forzando y complicando las cosas.

Creía que pedir ayuda implicaba decepcionar a mi familia, pero la realidad es que fue todo lo contrario, pedir ayuda es lo mejor que he podido hacer. En el momento que deje a mi ego a un lado, gradualmente las cosas se han ido solucionando de una manera maravillosa. Yo mismo me había metido solo en este lío por no aceptar que no podía solo.

Aprender a pedir ayuda así como aprender aceptar que nos equivocamos es parte básica para poder ser feliz.

Además, algo qué hay que tener muy en cuenta, es que tanto el éxito como el fracaso no son permanentes. Pero nuestro ego nos hace creer que si, nos dice que si fallamos tendremos en la frente un tatuaje que dice «perdedor» y si le creemos lo volveremos una realidad que nosotros mismos nos hemos creído. Eso nos impide ver que el fracaso no existe cuando aprendemos la lección.

De hecho, toda esta situación me ha hecho aprender, me ha fortalecido y me ha permitido ver lo que he hecho bien y lo que necesito hacer de manera diferente. Estoy aprendiendo la lección, lo que me hace crecer y me acerca más al objetivo. Nada malo pasa para el que persevera.

Nuestro destino es ser luz, lo cual solo logramos si vamos más allá de nuestra propia oscuridad.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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