El mundo necesita de tú luz, y tengo un consejo para ti.

Hoy te quiero compartir una lección, una lección que he aprendido por el camino sinuoso, saber esto pudo hacer que llegue al mismo destino a través de un camino más fácil y se ejemplifica perfecto en mi camino como maestro Yoga; desde que empecé y hasta la fecha me sigo cuestionando si en verdad vale la pena y si soy bueno en esto, la duda me genera una resistencia enorme, a la cual casi siempre me sobrepongo. Al final me siento lleno de dicha pero me desgasto energéticamente en demasía.

Cuando uno duda de su propia luz se le llama resistencia y es la parte de obscuridad (ni buena, ni mala) que tenemos todos los trabajadores de la luz. Si le hacemos caso como yo lo he hecho en ocasiones, nos desgasta y nos impide enfocarnos en lo que en realidad debemos enfocarnos: servir. 

Ponerse en juicio, ¿vale la pena o no?,  ¿soy bueno o malo?, ¡mis clases deben estar llenas!; son formas de resistencia y me alejan de vibrar en mi propia luz. De hecho me minimizan. Lo importante en un trabajador de la luz no es su popularidad o aceptación, si no en realidad su alineación al servicio. ¿Que tan autentico/a es consigo mismo? y, ¿desde donde comparte su luz?.

Desde hace unas semanas, todos los días amanezco con un recordatorio: ¿Cómo puedo servir hoy?. Eso me enfoca en lo que es verdaderamente importante y me ayuda a que mi ego me deje de estar haciendo ruido sobre la forma en lugar del fondo, en realidad eso es lo que importa.

Ponerse en el estrado para ser enjuiciado por el ego, es un camino que desgasta enormemente, ese es justo el camino por que que no te recomiendo ir. Es mucho más largo y cansado, creo que el trabajador de la luz siempre esta cumpliendo su misión y esta se disfruta mucho más cuando estamos en plena aceptación, eso es lo que en verdad libera quien somos.

Así que si me permites darte un consejo muy valioso: evita juzgarte, minimizarte, dudar de ti, o de cualquier cosa que quieras hacer. Aprende a apacharte, a disfrutar ser quien eres, a hacer lo que te gusta, pues tu felicidad es la contribución más poderosa que puedes hacer al mundo.

Cuando te enfocas y te alineas en quien en verdad eres no solo te sientes bien por dentro, sino que además transmites lo que el mundo necesita, tu luz.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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