El yoga es mucho más que posturas exóticas

Tengo que reconocer la frustración que a veces siento cuando veo a yoguis famosos en posturas espectaculares o, peor aún, a amigos y conocidos que han empezado su práctica recientemente y realizan asanas que a mí me siguen costando mucho trabajo. Lo único que aleja de mí esta frustración es recordar que la dificultad de las posturas que se practican nada tiene que ver con la esencia del yoga.

Con poco más de 10 años de práctica personal, puedo decir que he vivido de todo en el camino del yoga, y hoy sé que esta disciplina ancestral no tiene como finalidad hacernos parecer más interesantes o poderosos.

Aún recuerdo la primera ocasión que publiqué una foto mía haciendo una postura extravagante y cómo muchas personas me elogiaron y confesaron que jamás podrían realizar algo similar.  Contrario al efecto causado, al publicar esa foto, yo no quería intimidar, sino que la gente se acercara al yoga y conociera sus beneficios. Quizá sin quererlo, así como ocurrió en esa ocasión, muchos practicantes dan la impresión de que esta disciplina es sólo para flexibles o fuertes, cuando en realidad el yoga está más relacionado con lo espiritual que con lo físico.

El requisito para practicar yoga es tener un cuerpo y capacidad de respirar, no importa en lo más mínimo la flexibilidad, la fuerza, la edad, el sexo, la orientación o el estado de salud: ¡hay un yoga para cada tipo de persona y para cada momento de nuestra vida!

Hoy, después de varios años de práctica, entiendo por qué mi maestra Claudia me invitaba a impartir clases. Recuerdo que le decía: “no estoy listo para ser maestro, mis talones no llegan al piso y no soy flexible”; ella me respondía sabiamente: “el mundo del yoga necesita gente real como tú”. Tiempo después, durante la formación de maestros a la cual ingresé, mi gran profesor de meditación, Kavindu, decía que en los centros de Yoga y meditación debería haber un letrero que dijera “yoga para inflexibles y meditación para dispersos”. ¡Qué sabías y certeras palabras!

La disciplina del yoga nos invita a abandonar la comparación y la autocrítica. Por esto, cada uno, desde su lugar particular en el mundo, disfruta sus avances, camino, logros y aprendizajes, y aunque nos podemos emocionar cuando por primera vez tocamos nuestros pies o sostenemos una postura por más tiempo, lo relevante es lo que sucede en el interior del practicante.

Por algo uno de los significados más comunes del yoga es el de unión. Gracias a Dios, hay cada vez más maestros que están mostrando que la disciplina se adapta a los distintos cuerpos y que los beneficios de la práctica van más allá de lograr contorsiones. Ahora también entiendo que muchas prácticas avanzadas se centran en profundizar en posturas sencillas con atención, exactitud y detalle. Y cuando, ante asanas difíciles que aún no logro hacer, regresa aquel sentimiento de competitividad que comentaba al inicio, me recuerdo que es hora de practicar el verdadero yoga que me regresa al tiempo presente, ese yoga que me invita a aceptar mi camino y conocer mi interior.

Hay un yoga para todos y para descubrir el estilo acorde a nuestra naturaleza solo es necesario contestar de forma afirmativa esta pregunta: ¿es este el yoga que me hace sentir completo y bien conmigo mismo?

Namasté,

Dano

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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