Encuentra, libera y redirige

Seamos honestos, es muy difícil no quejarse cuando las cosas no ocurren como  quisiéramos. Lo tengo que reconocer, para mí la queja ha sido una forma de canalizar mis frustraciones. Con el tiempo he descubierto que la inconformidad nos venda los ojos, por esto hoy deseo compartir con ustedes cómo nos afecta y de qué manera podemos combatirla.

1. Lo primero es tener en cuenta qué tanto nos quejamos: por ejemplo, yo creía ser alguien muy positivo, pero tras hacer un análisis honesto me di cuenta no solo de que me quejaba por todo, sino que criticaba con frecuencia e intensidad.

2. Es necesario entender: la queja genera una energía densa como neblina que entorpece la claridad. Hay que aceptar que la queja no ayuda a solucionar los problemas, por el contrario, inhibe nuestra visión y nos complica encontrar posibles soluciones. Asimismo, la crítica, generalmente fundamentada en la envidia, nos aleja de las cualidades que desearíamos poseer.

3. Aceptar: solo hasta que reconocemos que estamos en el lugar perfecto y nos amamos tal cual somos, una sensación de paz se manifiesta y esta nos permite ver con mayor claridad nuestras circunstancias. Ante este nuevo panorama, en ocasiones podríamos creer que nos estamos conformando, pero las dudas se van disipando con el tiempo y pronto descubrimos la diferencia entre aceptación y conformismo: la primera tan solo nos muestra la realidad; la otra nos hace permanecer estáticos.

4. Liberar: hay que dejar ir la frustración. Aunque en el pasado creía que frustrarse era algo malo, ahora sé que es una emoción que es necesario reconocer para liberarla. La meditación, una sesión de terapia o las afirmaciones son solo algunas formas de liberación emocional.

5. Define cómo te quieres sentir: aclara qué deseas para tu vida y determina qué tanto estás dispuesto a hacer para lograrlo.  No pierdas de vista el objetivo y las razones que te empujan a perseguirlo.

6. Confía: si la pasión mueve tus acciones, obtendrás lo deseado; así de fácil. En este camino, es normal sentir ansiedad e incluso temor por lo que vendrá después de conseguir nuestras metas. Identifica esos temores y regresa tu visión al objetivo.

Practica estos pasos y verás cómo poco a poco sentirás que tu vida es más plena. Quiero aclarar que lo importante de todo el esfuerzo que se realiza no es la meta en sí, sino el camino recorrido. Tener dirección en la vida siempre brinda mucha paz.

Cuéntame cómo has aplicado estos pasos y qué resultados has obtenido.

Namasté,

Dano

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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