Estar aquí y ahora: Así es como la meditación cambio mis días.

Existen muchos mitos alrededor de la meditación, desde que hay que ser un gran experto hasta que hay que lograr tener la mente en blanco. Sus beneficios son muy conocidos, pero la dificultad ante no saber la técnica siempre se presenta. Esto me inspiro a escribir un poco sobre mi experiencia.

Para empezar me gustaría definir, ¿que es la meditación? Para mi, simplemente significa que todo mi ser este presente. Esto puede ser con los ojos abiertos, o con los ojos cerrados. Se logra profundizar en el estado meditativo, en la medida que logramos estar más despiertos observando la mayor cantidad posible de cosas que ocurren a nuestro alrededor.

Este estado de presencia, significa estar en el aquí y ahora, lejos de las cargas del pasado, o las preocupaciones del futuro.

La principal clave para lograr un estado meditativo, es la respiración. Dicen que ella es la manera en la que el alma se comunica, y no lo dudo, pues al respirar profundo logramos contactarnos con la parte más elevada de nuestro ser. 

Cuando hablamos de una postura de meditación, pensamos normalmente en estar sentados en flor de loto. Pero para los que apenas empiezan en la práctica, pueden hacerlo acostados, preferentemente en un tapete o manta sobre el piso.

La otra parte importante a considerar es lo que ocurre cuando cerramos los ojos y pretendemos meditar, un mar de emociones nos visitan. Y es que cuando decidimos meditar, le decimos a todas las partes de nuestro ser: «aquí estoy», por lo que súbitamente empezamos a recibir un vendaval de emociones buscando nuestra atención.

El reto, y la clave, está en mantener la atención en la respiración, mientras somos simples observadores de lo que esta ocurriendo. Lo observamos y lo dejamos ir, sin ningún tipo de juicio. Las emociones, se podrían equiparar a un niño que quiere llamar la atención de sus padres, harán todo lo que sea necesario para ser escuchado. La mayoría de las veces, con solo recibir la atención suficiente, se tranquiliza. Así son las emociones, y la meditación es abrir ese espacio para atenderlas.

Es importante aprender a ser pacientes de nuestro proceso. Muchas veces queremos ser grandes gurús en la meditación y apenas llevamos poco tiempo. En la medida que vamos agarrando consistencia, vamos pasando del vendaval de emociones a una mayor profundidad y presencia de nuestro ser. Cobramos mayor conciencia.

Con el tiempo, el estado meditativo va más allá de estar en una practica de meditación. Pues se desarrolla el hábito de estar presente, lo que nos lleva a poder conducir nuestras emociones y estar en mayor paz interior.

En mi experiencia, meditar antes de empezar el día, de 5 a 15 minutos cambia de manera significativa la manera en la que vivo mi día. Y si además me doy breves espacios para reconectarme a través de respirar profundo de 1 a 3 minutos, me siento mas tranquilo y seguro para manejar las cosas.

Hay muchos tipos de meditación, mi consejo es que las conozcas, practiques y encuentres la que mejor te funcione. Lo que es un hecho, es que los beneficios de su practica son profundos y maravillosos.

¡La invitación esta abierta!

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: