Los de mas están locos.

A pesar que somos seres sociales por naturaleza, tenemos una tendencia a alejarnos de las personas que son diferentes a nosotros, aunque la vida siempre se hace cargo de ponernos a cierta cantidad de personas que nos ponen incomodas. Seguramente mientras lees esto, ya se te habrán venido a la mente varias de ellas, las cuales pueden convertirse en una fuente de satisfacción más allá de la incomodidad que nos pueden generar.

Gracias a Dios siempre he tenido la fortuna de llevarme bien con prácticamente todas las personas que conozco, gracias a que me es muy innato enfocarme en lo positivo de cada persona. De hecho mi tendencia es a fijarme en el potencial de cada persona, pero ese es ya otro tema.

Justo ahí esta la clave para poder vivir en felicidad con otras personas, aceptarlas y enfocarnos en lo que nos une más que en lo que nos separa. Cuando nos enfocamos en esto ultimo, sin darnos cuenta en realidad no solo creamos una brecha con dicha persona sino también con la vida.

El camino de la plenitud está en lograr sentirnos parte de toda la vida, cuando nos enfocamos en lo que nos separa de los demás nos desconectamos de nuestra divinidad y de nuestra capacidad de ser felices. Tendemos a juntarnos con los que son iguales a nosotros o que nos dicen que si a todo, pero el verdadero y más elevado amor, esta en amar a las personas que son diferentes.

Al final de cuentas, en realidad todas las personas son el reflejo de alguna parte de nosotros. Cuando rechazamos, criticamos o juzgamos a alguien, nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Además de que nos estamos llenando de esa energía de separación, que nos impide en realidad sentirnos bendecidos.

Esto no significa por su puesto que permitamos o justifiquemos comportamientos dañinos de otras personas, solo que no nos enganchemos con las energías bajas y si con el amor. En la medida que ejercitamos nuestra capacidad de amar, es en la medida que nuestra vida se llena de alegría.

Definitivamente venimos a esta vida a aprender en grupo, por eso la vida nos pone tantas personas que nos enseñan. De hecho las que más lo hacen son justamente esas personas incomodas, que si nos permitimos escuchar la parte que resuena de nosotros, nos daremos cuenta que hay un por que de toda la situación.

En la medida que logramos aceptar a otros y permitir que sean, es la en medida que podemos vivir con mayor paz y armonía por dentro. Con tanta diversidad de personas, la única forma es dejar de enfocarnos en la locura de cada quien y enfocarnos en su luz.

Si somos capaces de amar a los que son tan diferentes o incomodos, seremos capaces de vivir en el más elevado amor.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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