No todos lo ven y eso es perfecto

Como muchos de ustedes sabrán, desde hace unos 4 años comencé una transición a cada vez más fuerte al veganismo (eliminación de productos de origen animal a mi vida). Las razones por las que lo hice son muchas y para mi además, claras y contundentes. La mayoría de las personas piensan distinto de mi y aunque esto puede ser extremadamente retador, es perfecto.

Continuamente quiero imponer mis creencias y pensamientos y esto, si me lo hicieran a mi, me molestaría mucho. En realidad es una falta de respeto a la individualidad de cada persona. Ser amoroso implica respetar el proceso de cada quien si juzgar si es correcto o no. Cada quien tiene su propio karma.

Durante mi niñez casi todos los días de niño, al entrar a mi escuela había una frase que decía “trata a los demás como quieras que te traten a ti”. Aún cuando creo tener la razón, respetar las creencias y la consciencia de cada quien es básico, no solo para llevar bien nuestras relaciones con los demás, sino también para estar en paz interior.

Lo retador viene cuando creemos tener la verdad absoluta, la cual no existe. Es entonces cuando el asunto se vuelve un choque de egos. Sería muy fácil que los trenes nunca se cruzarán, pero gran parte de nuestros aprendizajes espirituales vienen de nuestras interacciones con otros, la creación nos hizo como animales sociales.

Desde el plano espiritual, cada quien esta en su proceso y su intuición lo lleva hacia lo que necesita aprender en ese momento. Aunque sobretodo con nuestros seres amados puede ser difícil, permitirles vivir sus experiencias, es lo que realmente los hace crecer.

Por su puesto que respetar y dejar que vivían lo que tengan que vivir, no significa que no los acompañemos en el camino. Simplemente no impongamos nuestra visión.

Es interesante, en la medida que empezamos a respetar y a dejar fluir a los demás, comenzamos a ver exactamente lo mismo para nosotros mismos. Lo que damos es lo que recibimos y recibimos lo que estamos vibrando.

El mejor regalo de permitir a los demás ser, sin ningún tipo de expectativa, curiosamente no es que nuestras relaciones mejoran, sino que encontramos la paz interior, que tanto necesitamos.

Namasté

Honrar a los difíciles de honrar

Últimamente he experimentando una lección muy difícil, no sólo aceptar y respetar a los que son diferentes que yo, sino honrar lo que yo considero “mal” de otras personas. Pues aquí experimento una magnífica oportunidad, la de aperturarme a todas las personas y a honrarme a mi mismo.

Mi ego solía inflarme diciendo que yo soy superior a los demás y que no hay nada que aprender de los otros, en especial de quienes son distintos a mí o los veo “inferiores”. De antemano, he de reconocer que cada vez que uso un calificativo, por no decir un despectivo, estoy emanando una energía de rechazo hacia la vida. Pues no aceptar, nos impide disfrutar.

Pero a bofetadas he aprendido que cada vez que me quito esta soberbia barrera, muchas son las lecciones que la vida me da, en especial de quién juraba que no tenían nada que aportar.

Además esa sensación de separación con la vida me ha hecho sufrir demasiado. Pues cada vez que le doy importancia a algo “malo” de alguien, estoy generando una distancia hacía con esa persona, lo que da una sensación de separación.

Quiero aclarar que no me refiero a que hay que tener cerca a todas las personas, cuando la realidad es que, si hay personas a las que hay que mantener lejos pues nos hacen o pueden hacer daño. Me refiero a que reconozcamos que todos estamos unidos y que todos somos parte de la misma chispa divina. Eso genera una energía amorosa que nos hace sentir bien.

Obviamente no siempre es fácil. Pero cuando más difícil se me hace ver algo positivo en alguna persona, me pregunto qué es lo que me puede enseñar y la respuesta automática es en sí, algo que suma. Me ha servido ver cómo maestros a todos los de mi alrededor y me ha requerido mucha humildad, pero eso me ha puesto en apertura para recibir más bendiciones.

Se trata de aprender de todo y de recordar que los demás son el reflejo de mí mismo, así que dependiendo de cómo los trate es como de una u otra forma me trato yo.

Namasté.

Cuando cambias por dentro también lo hace tu exterior

Recién recibí una noticia que hizo realidad uno de mis mayores miedos, ser abandonado. En cuestión de 1 año, varias personas, por distintas circunstancias se han retirado de trabajar conmigo. Lo cual la realidad es que me ha dolido enormemente pues mi ego se ha encargado de decirme que nadie me quiere.

Lo más curioso, es que cada persona que se ha ido, ha abierto la oportunidad de que alguien más llegue. Las nuevas incorporaciones sin duda han sido para mejorar o mínimo traer algo distinto. Pero aún así, el hecho de saber que alguien se va, me trae ese gran miedo.

Todo derivado de la desconfianza del futuro. Pues este es un enigma según nuestro ego, aunque la realidad es que no es así. Según como reaccione ante cada partida de alguien, es como voy a estar abierto o no a que llegue algo mejor. Si me resisto a que un ciclo cierre, solo estaré haciendo algo, estacando mi energía.

En cambio, si me permito que el universo me sorprenda, y le pido que me reponga con creces lo que se ha ido, sin duda el resultado va a ser mejor. Siempre que lo he hecho, me ha ido mejor, en el momento que acepto mi perdida y doy por terminado el ciclo, me va mejor cuando tengo la actitud correcta.

De mi depende si me quiero conectar con mi temor o con mi amor. La realidad es que todo pasa para bien. Toda esa serie de cambios que ha estado experimentando mi oficina, no ha sido más que una depuración privada de un cambio en mi energía. He cambiado, así que mi alrededor lo esta haciendo también.

Antes vibraba en mucho miedo y en desconfianza, hoy vibro en mucho más confianza y armonía  y es justo eso lo que empiezo a experimentar con la gente de mi alrededor. Parece nada, pero así como nuestra energía atrae a ciertas personas, también las repele. Eso es justo lo que pasa.

Es muy normal que cuando cambia algo en mi, me sintonizo más o menos con ciertas personas, es justo por cuestiones de vibración. Nos sintonizamos con quienes vibramos. Aunque aveces no lo tenemos muy consiente, pero podemos sentir con quienes si fluimos y con quienes no.

Nos apegamos tanto a lo conocido, pues yo creo que tenemos miedo a lo desconocido. Pero la realidad es que no podemos ser felices mientras no dejemos a las personas ir. Nadie es nuestro, ni somos de nadie. Hay muchas cosas que hace que se vayan o no, y casi ninguna depende de nosotros, así que si queremos ser felices, tenemos que disfrutarlas mientras las tengamos, y estar tranquilos cuando se vayan.

Así que debo dejar de escuchar a mis sombras, y escuchar un mensaje claro de mu luz: todo esta bien. Así que el que se tenga que ir, bienvenido, algo grandioso vendrá.

Namasté