Se vale sentir que nuestro ego nos asfixia.

No se que tanto sea el ego de los demás, pero el mío tiende a ser sanguinario. Me empieza a decir cosas terribles tanto que termina por tirar y bajar mi autoestima. Mi ego es paranoico y todo el tiempo me está planteando los peores escenarios o incluso que algo malo va a pasar en todos los ámbitos y en todos los momentos.

Me consuela un poco saber que el tamaño del ego es del tamaño de nuestra luz, la realidad es que muchas veces sin aviso el ego me golpea. Es espantoso cuando despierto y me siento como si estuviera en una jungla rodeado de peligros que quieren acabar conmigo y así es como amanezco muchas veces, en lugar de relajado, amanezco tenso.

Dicen muchas escuelas que el ego es una ilusión, lo cual es totalmente cierto, es una desconexión de nuestra fuente, de nuestro amor, de Dios y de toda la vida. Pero eso no significa en lo más mínimo que no se sienta tan real que me haga sentir un pavor terrible en la vida.

Me gusta creer que el ego en realidad no está buscando mi mal, sino todo lo contrario. Pensar lo contrario me hace sentir un conflicto interior. El ego no es un defecto en mi, sino una función natural e incluso necesaria. Lo que he descubierto en mi, es que sino estoy adecuadamente conectado mi ego está fuera de sintonía.

Es decir, mi ego me está manifestando todas y cada una de las veces que hay negatividad, inseguridad o miedo en mi. Ahí es donde el término de ilusorio cobra sentido, casi nunca es real. Lo que si lo es, es nuestra desconexión con lo que somos, con nuestra fuente, lo que a su vez nos pone en un enorme riesgo de sufrir.

Y es que si bien el ego nos genera angustia y una serie de otros conflictos físicos y emocionales. La desconexión con nuestra luz es lo que en realidad nos hace sufrir, pues eso significa que no estamos viviendo la vida que venimos a vivir.

Nuestra vida es una maravillosa oportunidad para ser felices y el ego nos delata cuando hay algo que requiere nuestra atención. Quizás te acepto que sus formas no son las mejores, pero así es el ego, no nos queda más que aceptarlo tal cual es. Utiliza esto a tu favor, te aseguro que cuando algo requiera tu atención el ego hará todo posible para se la prestes.

La mejor manera es aprendiendo sobre nuestro ego, conociendo por donde nos afecta, así como también que es lo que venimos a hacer en la tierra. A me sirve mucho enfocarme en lo que disfruto, prestarle atención a lo que me dice mi ego y discernir si su mensaje es algo que necesite mi atención o solo es una especie de alarma preventiva.

La función del ego es protegernos de todo mal a través del miedo. 

La mejor forma de vivir en armonía es teniéndolo bien identificado, pero sobretodo integrado. Pensar que es algo malo de nosotros nos desconecta y al menos a mi, me ha hecho sentir defectuoso. Cuando la realidad es que tiene funciones muy prácticas.

Se vale sentir que nuestro ego nos asfixia, pero creo que también se vale darnos cuenta que nuestra luz está por encima de cualquier oscuridad.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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