Ser adultos implica madurar mas no dejar de divertirnos y… ¡Me cayo el veinte no hace mucho!

Ultimamente  me he estado enfocando en hacer cosas que me hagan sentir bien, tengo que reconocer que el principal saboteador de mi felicidad soy yo mismo. Me cayó el veinte no hace mucho, a través de la fotografía, algo que realmente disfruto pero que no me doy el tiempo de hacer.

Así que estoy empezando a cobrar consciencia de las cosas que en verdad me gustan y les estoy dando su lugar. En el caso de la fotografía, implica apreciar los momentos y en el fondo, nutrir a mi niño interior. Mucho de mis corajes y enojos son justamente por no estar nutriendo a mi niño interior.

El niño interior es una parte de nosotros y que todos tenemos, de ahí proviene la alegría y el gozo, como también la inocencia y la capacidad de asombro. En la medida que dejamos de darnos el tiempo y el espacio para nutrir a nuestro niño interior, nos empezamos amargar por dentro.

Obviamente hay momentos en la vida en las que puede ser complicado hacer lo que uno quiera, pero la actitud simple pero poderosa de sonreír y divertirse ante lo que venga hace auténticos milagros. La decisión de estar alimentando a nuestro niño interior es auténticamente de nosotros, y va más allá de cualquier circunstancia.

Creo que en definitiva disfrutar la vida es un derecho divino. No se por que causa muchos de nosotros lo hemos olvidado. Permitimos que nos maltraten, aceptamos trabajos que no nos llenan y terminamos decepcionando a nuestro niño interior.

Recuerdo que cuando leía sobre la importancia de jugar y divertirse, pensaba que era algo complicado y no lo es, realmente se trata de buscar como sonreír, como conectarse en el momento y sobretodo recordar que nuestro niño no se ha ido a ninguna parte, sigue con nosotros, divertirse es muy natural en el momento en el que bajamos la guardia del miedo y nos dejamos ser.

Mucha de mi tensión y estrés se alivia cuando me dedico a placeres inocentes, reír, bailar, gozar. Me conectan con la verdadera esencia de la vida. Ser adultos implica madurar mas no dejar de divertirnos, para ser felices necesitamos hacerlo.

Lo mejor que puedes hacer para ti hoy, es abrazar a tu niño interior, jugar con el, y decirle que lo amas.

En mi caso tuve que pedirle perdón por ignorarlo, y dejarlo de pelar. Hasta llore, y eso me libero. Reconciliarme conmigo mismo me ha permitido en verdad ver las cosas desde una manera más simple y menos temerosa.

Honrar y amar todas las partes de tu ser, como a tu niño interior, es la base para vivir en plenitud.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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