Tus heridas te hacen fuerte.

Hay algo que tengo muy claro y es que los trabajadores de la luz vienen a servir. Entiendo el sufrimiento en ti ante la sensación de lo injusto que es el hecho de tratar de hacer las cosas lo mejor posible, aún así haya sufrimiento en tu vida. De hecho, muchos nacen en circunstancias dolorosas o terminan traumados en situaciones en las que se sienten faltos de amor.

Contrario a lo que podrías pensar, es algo necesario. Sanar tus heridas haría que tu luz se incremente, se multiplique. Es justo, es adecuado, es agradable, probablemente no; pero así son las cosas, y en esta realidad son las reglas del juego. Resistirse a ellas solo hace una cosa, hacer más fuerte tu dolor.

Poner ese dolor al servicio de los de mas haría que las cosas cambien y valgan la pena. Cuando defines quien eres, y en particular entiendes como sanar tus heridas, puedes ayudar a otros a sanar. Para eso necesitas aceptar y enfrentar tus más grandes miedos y sufrimientos.

Cada circunstancia en la vida de un trabajador de la luz le permite obtener una lección, las más poderosas son las que más dolor te causan.

En mi caso hay muchas, pero el divorcio de mis papás es la que quizás más me ha marcado. La situación me hizo sentir poco amado, fracasado y poco valioso. Pero cuando lo acepte y me di cuenta, pude invertir la polaridad y hoy en día es una de las cosas que enseño: aceptación y amor propio.

Así como esto hay muchas cosas en mi vida que me resultan bastante incómodas pero cada vez que decido aceptarlas así como asimilar el dolor inherente a ellas, no sólo sano sino que además me doy cuenta de qué hay algo que puedo aportar a los demás. Soy un fiel creyente por mi caso y por los trabajadores de la luz que ayudo o conozco, que un trabajador de la luz no termina de sanar ninguna de sus heridas hasta que no le ayudan a sanar a alguien más.

Tu historia, sea cual sea, es dolorosa lo sé pero cuando aceptas lo que la vida te está pidiendo que seas, en el realidad no te sometes sino que más bien te liberas. Te prometo que si lo consultas en una meditación te darás cuenta de que no hay nada que te haya tocado vivir que no lo hayas escogido para aprender.

La vida nunca nos va a poner ni las cosas que no aceptemos ni con las que no podamos. Un trabajador de la luz no sólo es un ser luminoso sino también muy poderoso y esto solo lo descubre cuando se decide a si mismo dejar de ser víctima de sus circunstancias cambiando a ser un afortunado por tenerlas.

Los trabajadores de la luz son bendiciones para el mundo, pero necesitan ser parte de este a través de sentirse heridos para que en verdad puedan entender y cambiar desde su propio lugar.

Namasté.

Publicado por Dano González

Avanzando en el camino de la luz.

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